
Hoy le seguiremos cantando



Las formas en política valen casi tanto como los hechos. El autor analiza los primeros 150 días del gobierno de Rodrigo Chaves. Artículo publicado en el Semanario Universidad.
Léalo en:
https://semanariouniversidad.com/opinion/sobre-r-chaves-y-las-formas-en-la-politica/
5/1/2022

Con este título se publica hoy en Semanario Universidad un artículo de Carlos Morales sobre la guerra en Ucrania. Un punto de vista algo diferente de FOX, CNN, y de la aquí censurada RT.
Léalo en:
https://semanariouniversidad.com/opinion/el-show-mas-estupido-del-mundo/
Carlos Morales
El pasado martes 19 de octubre, la Universidad de Costa Rica desvelizó un busto del ex rector Luis Garita Bonilla en la Plaza 24 de abril, y aprovechó la ocasión para rendirle homenaje a uno de sus más devotos servidores.
En apropiados discurso, las autoridades académicas y la hija mayor del homenajeado, Ana Elena Garita Incer, recordaron la trayectoria y generoso servicio que el abogado y economista le prestó al alma máter a lo largo de toda su vida. Esto es más de medio siglo: desde que ingresó a los Estudios Generales, en 1964, hasta que falleció trágicamente, en 2016.
La obra y pensamiento que el doctor Garita le dejó a la UCR es invaluable, y los oradores lo ponderaron debidamente, mas la idea que mejor planteó la relación entre esta universidad y el homenajeado, la dejó caer, con una lágrima furtiva, su hija primogénita, cuando afirmó: “para mi padre, y para nosotros sus hijos, esta universidad era su casa, y recuerdo bien cuando me traía de la mano a pasear por este campus, donde él trabajaba todo el día¨ (cif).
Nada más cierto.
Luis Garita Bonilla, sin perjuicio de sus otros cargos en la administración pública, sus doctorados en el extranjero, sus vínculos con amigos del alma, o con políticos no tan del alma, y sus exploraciones de paisajes diversos por todo el Mundo, vivió siempre en función de la Universidad de Costa Rica. Casi todo lo puso a girar en torno a ella, y de allí que su legado es monumental, por más que uno se concentre en citar el FEES, la Intranet, la regionalización, el apoyo a la libre expresión, la reforma del Consejo, la FUNDEVI y mil etcéteras más.
Y es gigantesca, porque dejó calor, enseñanzas, sabiduría, sencillez, honestidad y solidaridad humana diseminados por todo el campus, donde empezó a moverse como luchador contra ALCOA en la dirigencia estudiantil, y ascendió hasta el más alto cargo de la institución.
Por todo ello, es hermoso que su bien moldeado rostro se luzca hoy en esa plaza de las libertades donde comenzaron sus luchas de universitario, y se vuelva, exactamente allí, una presencia constante.
Es muy posible ahora, que su nueva residencia física en esos jardines, vea pasar algún día a Ana Elena o a Juan Daniel o a Eugenia o a Luis Diego, llevando de la mano –como en los viejos tiempos– a alguno de sus hijos o nietos, por esos mismos senderos de sabiduría y honestidad por los que él mismo encaminó a tantos.

Tres amigos de Luis Garita (Sergio Espinoza, Manuel Morales y Carlos Morales) junto al busto recién develizado.

El baturro J.A. Segovia, protagonista de COSAS DE MUJERES, la nueva novela de Carlos Morales, admite que ellas han determinado su vida; desde la que lo sacó de las aguas del Ebro, hasta quien lo enterrará en las orillas del Ciruelas. Por eso se declara feminista, o “filóginio”, para no entrar en enredos.
Isabella, Violeta, Margarita, Dalia, Chury, Sofía y veinte más, definirán su ruta, y él las recordará a todas, para bien o para mal, en unas memorias que están llenas de amor y de nostalgias en un solo hilo vital que cruza todo el siglo pasado.
Se publicará en enero.
–III–
Carlos Morales
Con un amigo querido, que sabe mucho de política, vengo debatiendo, desde hace años, la viabilidad y futuro del PAC como partido; tanto para las calles como para las elecciones, y ahora ya como gobierno.
Mi amigo –ahora ex dirigente del PAC– me contradijo siempre sobre el futuro de su organización, que se cimentó en la lucha del referéndum contra el TLC y que sembró allí todas sus posibilidades de triunfo para las elecciones del 2014.
Mi tesis, que ya expuse en un artículo anterior (véase El accidente Solís, en carlosmoralescr.com) era, y es, que esa organización no es un partido político desde 2010, sino un rejuntado electorero sin futuro promisorio.
Él, también ex militante de la izquierda, sostuvo que el PAC no tiene por qué ser un partido, sino que es lo que en política “progre” llaman un frente, es decir, una especie de alianza de fuerzas afines, como sería el Frente Amplio de Uruguay.
Con esa tesis, él se sintió vencedor de nuestro largo debate, al resultar el PAC premiado en las presidenciales del 2014, y lo atribuyó a “carisma del candidato, una “excelente campaña y una poderosa organización”.
Testadura como soy, me mantuve en mis cinco de que el PAC no logró la Presidencia por buenas estrategias proselitistas sino, principalmente, por la suerte coyuntural que capitalizó el candidato “menos tiznado”, como dicen ahora de Cocorí. Eso está explicado en el artículo que supra cité y, por tal razón, mi perspectiva sigue siendo pesimista; si bien reconocí varios pasos pa’lante en un segundo texto que también publicó este Semanario.
Pero ahora, antes de difundir un análisis general que tenía prometido, el ilustre gobierno del PAC se nos dispara con la demolición escandalosa del FIA, un evento internacional que se inició en 1976 y que se ha efectuado con éxito casi todos los años en los gobiernos del PLUSC.
Es increíble que el gobierno del PAC, que empezó periodo embarrialando a todos los del Ministerio de Cultura, que habían realizado con éxito los FIA anteriores, y diciendo que eran malvados, corruptos, traficantes de influencias y no sé cuántas caricias más, venga ahora y se defeque en un evento que tampoco exige mucha cabeza, pues suele colgarse de las giras internacionales que, desde los 70, convocan México, Bogotá y Caracas.
Eso sólo puede ocurrir con un gobierno improvisado, desarticulado, sin cuadros, sin prospectiva, sin humildad para pedir consejo, sin planes, sin políticas culturales. En fin, un gobierno del PAC.
¡Y se hunde el FIA y nadie renuncia! Todos se hacen los majes. Y el presidente los apapacha.
Los que estarán revolcándose de la risa, son los vilipendiados jerarcas del gobierno anterior, a quienes, por cierto, nunca acusaron judicialmente, si bien se los amenazó el mismo día del traspaso.
Con mi amigo de debates, hoy día alejado del PAC, insistí siempre en que el mayor peligro de este gobierno es acabar en el ridículo; a lo cual parece acercarse con FIAscos como el registrado. Y agregando el del 1 de mayo.
Nombrarán una comisión para ver qué pasó.
Cómo si no lo supiera todo el mundo: artesanos, músicos, comparsas, vende copos, chicas fiebres del FIA. ¡La orientará la propia Ministra del ramo! Nadie renuncia por dignidad. Despedirán a los culpables más chicos, talvez les den una embajada o un consulado, pero el merengue continúa. Un pasito pa’lante y un pasito pa’trás. ¿Y el cambio?
Se me parece mucho a los escarceos políticos de la UCR de los años 70, cuando también por frustración y mero azar, ganó la presidencia de la FEUCR un saltimbanqui nudista que bailaba chingo en el Pretil ante cientos de estudiantes “jodedores” que llegaban para vacilarlo, aunque él se sentía Nureyev.
Aquello fue algo muy ridículo. Tanto, que hubo que sacarlo por las malas. Y cáiganse ustedes de espaldas, no me lo van a creer: su partido… ¡también se llamaba PAC!
No es broma, investiguen y verán que no miento.

Estras cifras corresponden al 19 de enero de 2014. Ya el PAC había subido un poquito.
Por Carlos Morales
No debería sorprender tanto que, al terminar al primer año de gobierno de la administración PAC, casi todos los índices e instituciones del país anden manga por hombro o, cuando menos, no encuentren el rumbo deseado, ni tampoco el prometido durante la campaña electoral.
No debería sorprender este caos, del que casi todo el mundo se queja (excepto el gobierno, claro), porque la conducción de un estado lleva implícita una estructura ejecutiva, una formación previa de cuadros dirigentes, una construcción de líderes visionarios, una planificación de la gobernabilidad futura, un diseño de plan nacional de desarrollo, una plataforma ideológica y una mística de trabajo en equipo que jamás existió en esas redes que lograron el poder en mayo 2014. Ni en los mejores tiempos de Otón.
Si se hace el razonamiento completo de lo que pasó en las elecciones y de lo que se ha improvisado ahora, ya en el gobierno, podríamos haber adivinado desde hace dos años, los líos que hoy estamos viviendo. Y los que siguen. (Pobreza 20%, déficit fiscal 6.6%, desempleo 9%, fuga de capitales, cierre de empresas, Ad Astra, Jacks, alza de precios, renuncias, promesas incumplidas, casita de cristal, desmentidos, Citibank, contradicciones, etc.)
De aquellos polvos, tales lodos.
Veámoslo con detalle.
Si nos remontamos a diciembre de 2013, el Partido Acción Ciudadana estaba de colero en la tapisca de votos para febrero del 14. Estaba por debajo del partido comunista nostálgico (FA), con un porcentaje para Presidente que no superaba el margen de error en todas las encuestas.
El candidato PAC, un simpático profesor de historia, era desconocido hasta entre los vecinos de su condominio. (“Quiero que Ud. me conozca”, decían sus anuncios). Las posibilidades reales de ganar la primera magistratura eran absolutamente impensables y no se las imaginaba ni el costoso estratega que trajeron de Chile para organizarle las carreritas, con cabezones y cimarrona, por los barrios bajos de San Chepe… (Por cierto que esa estrategia muy poco tuvo que ver con lo que después ocurrió).
El PAC del 2012 fue reconstituido como una voz electoral para luchar contra la corrupción imperante de los últimos gobiernos, aunque después de los tres fracasos con Otón Solís, no era más que un rejuntado de fuerzas disímiles que provienen de cualquier parte y cada una con el disimulado afán de alcanzar predominio en el entarimado que les heredó la campaña contra el TLC y la jugosa deuda política del 2010.
Pero no existe una ideología compacta ni una estructura sólida, los escasos líderes están agarrados del pelo y, por supuesto, no existe una plataforma de pensamiento por la cual valga la pena conquistar la toma del poder.
Estamos claramente ante una entidad ocasional, oportunista (como todas), que pretende ganar varios diputados y, para ello, rescata del anonimato a un profesor desconocido del mismo modo que, en 1966, se extrajo de la Universidad de Costa Rica al profesor Trejos Fernández. Solo que en esta ocasión hubo que improvisarle a toda carrera un carné militante, pues el escogido había volado siempre en las alas de Liberación Nacional.
Esperanza real de tener éxito no hay, y los puestos de candidatos se fueron rellenando al azar, según lo exigía el Código Electoral. Una señora le dejó su cargo de diputada a la hija, verbigracia.
Y así iban las cosas.
Pero se dan los hechos inesperados de que la campaña se polariza in extremis: por un lado: el candidato triunfador “a quien nadie se la puede quitar”, pero cuyo partido es aborrecido por más de la mitad de los electores, y, por el otro: un joven (disque isquierdoso) sin rabo que le majen que está canalizando todo el voto de protesta y pone en estado de temblorina a las fuerzas reaccionarias del empresariado y la oligarquía.
Ni el uno ni el otro, dicen las mayorías indecisas.
Hay un tercero, pero ese no cuenta. Es joven y guapo, pero tiene demasiada cola. Mucho truquillo de campañas viejas. Siempre el negocio de la política.
Los medios se sienten amarrados, disparan a los extremos, despiden periodistas, esconden encuestas y vaticinan la segunda ronda. Las fuerzas empresariales, que es lo mismo, también entran en pánico. Y el gobierno de Chinchilla anda cada día peor, con avioneta y platinas.
La población recibe el mensaje: No hay por quien, no hay quite, tirémonos por el medio; y así, el partido y candidato que no tenían ninguna posibilidad, ninguna plataforma, ninguna estructura, ninguna experiencia, que era literalmente un rejuntado, triunfa de número uno en febrero y gana, abrumadoramente, la segunda ronda.
Y nadie diga que fue por una buena campaña; si tan malas como esa, solo recuerdo una de GW Villalobos, en el 76, y otra en Nicaragua, la de Edmundo, el feo.
Lo que pasó simplemente fue que el país se desgañitaba contra Chinchilla y el PLN y, ante el panorama descrito, más la renuncia del “líder”, no les quedó a los ciudadanos otro remedio que votar por el único que había.
Ese es el Accidente Solís.
Sin duda el más sorprendido, aunque tenga que disimularlo.
En la alta política, como en casi todas las disciplinas, cuando son serias, no se improvisa. Todo se piensa antes, se calcula antes, se planifica antes, o bien se paga muy caro, después.
Llegados al poder el PAC y su flamante profesor de historia, no había más alternativa que jinetear la burra y comenzaron a llenar puestos.
Si nadie quería ser ministro de hacienda, pues se lo encajan al Vicepresidente. Si no hay expertos para ministros, embajadores o viceministros, pues se improvisa un microbiólogo, un burócrata viejo, un pega banderas o se trae a alguien de los partidos tradicionales. Qué importa que hayan hablado de CAMBIO, si lo que importa es ganar y ya ganamos. “Pa eso tenemos la mayoría”, como dijo el otro.
Así las cosas, los amigos de la escuela, de la campaña, de la iglesia, del equipo de fútbol o de la U, pasan a ser rápidamente ministros, vices, embajadores, directores, delegados, gerentes bancarios, todo lo que se pueda rellenar con solo levantar el índice y un mediocrillo estipendio.
Y claro, el resultado está hoy a la vista.
Nunca hubo doctrina de previo, salvo las broncas internas del partido. Nada de experiencia, salvo los viajes de porrismo aeroportuario, nada de economía política, salvo lo que puedan traer los últimos allegados de la diestra o de la siniestra al rejuntado gobernante.
Entonces, los accidentes se reproducen y van a ser peores cada día y no veo por donde poner un semáforo.
Pero la culpa la tiene mucha gente, no solo el Jefe que le concede apellido a este fenómeno. Son muchos. No alcanzaría el agua del Reventazón para lavar tantas manos.
Pero como él ha dicho que quiere un debate, pues aquí le dejo mi cuarto a espadas. Y que él se lo plante.
Marzo 6, 2015.
Carlos Morales
La semana tras anterior publiqué, en mi página web, un artículo bastante pesimista contra el primer año de gobierno del Partido Acción Ciudadana (“El Accidente Solís”, www.carlosmoralescr.com).
Como se puede ver allí, no le daba mucho futuro al sorpresivo mandatario que ganó la Presidencia casi por arte de birlibirloque, y me extendí en antecedentes para demostrar mi aserto. El comentario tuvo una difusión cibernética muy amplia y reacciones, a favor y en contra, más o menos proporcionales. Alguien dijo que era muy duro. Y es cierto.
Lo que tenía previsto, como segundo plato, era un recuento documentado de las metidas de escarpines en que ha incurrido el gobierno en este primer año de desconcierto(hay una señora que lleva un cuaderno completo); sin embargo, tres o cuatro noticias de la semana, me obligan a ser más tolerante y admitir que he sido gratamente sorprendido por un viraje momentáneo que no es justo dejar pasar y que espero no sea golondrina solitaria. En última instancia, el fondo de mi crítica desesperanzada, no perseguía otra cosa que dar una voz de alarma antes de que sea demasiado tarde. Función propia de mi oficio.
Las noticias buenas, que percibo como un viraje, se han dado casi unidas y me limito a resaltarlas.
La primera es que el Presidente Solís, aun alegando motivos poco plausibles –como el de “evitar que nos asuste mucho el volcán Turrialba”– decidió interrumpir su cadena de periplos aeroportuarios y eliminó una innecesaria gira por Europa (selfie con Keylor incluido), para hacerle frente a esta realidad nacional que lo atosiga y “lo está dejando en soledad” (A. Vargas dixit).
Tal decisión viajera corta, o suspende, el “porrismo económico internacional”, como bautizó ese trabajo aéreo el empresario E. Pozuelo; y le permite visitar Limón y recorrer o inaugurar obras del gobierno anterior, volver a cortar los árboles de la “casita de cristal” montando una venta de verduras en el parqueo, auspiciar menos censura a la prensa, poner en debate ya mismo el paquete de impuestos que prometió para 2016 y exigirle a los ministros que informen de cuál es el CAMBIO prometido en la campaña electoral que han podido instrumentar en el gobierno. ¡Se verán a palitos!
Enviar un presupuesto con ¢61.000 millones de rebajo, adecentar las gollerías gerenciales de la banca estatal, equilibrar las pensiones y los salarios exagerados, rescatar los scanners chinos, socar a las universidades y poner en orden los desmadres de la CNFL, son iniciativas prometedoras que un crítico afilado como el firmante, no debe dejar pasar.
Ya veremos si se concretan o no, pero por el momento, como dice la rumba, es un pasito palante.
19-3-2015.

Escrito por Juan Diego Castro
Publicado en La Prensa Libre
Viernes 10 de Julio de 2009 00:25
Asistí como su abogado, a las audiencias del proceso administrativo que siguió en su contra. Mi función profesional era interrogar técnica y éticamente a las testigas. Jamás imaginé que en mi Alma Máter, donde aprendí los principios elementales de imparcialidad y justicia, serían pisoteados por funcionarias y funcionarios universitarios, sin el menor sonrojo y de la manera más vulgar.
Aquello fue un remedo de juicio, al estilo del oeste vaquero o peor aún, de la inquisición española. Todo olía a “crónica de una condena anunciada”. Fue un cirquillo surrealista, amañado para dar un tenue barniz de legalidad y así cumplir con el mandato del inquilino del edificio de los azulejos desteñidos y su poderosa argolla.
Trenza de añejas venganzas, pasión ideológica y tropical politiquería de campus tercermundista. Así fue ese avieso proceso administrativo-inquisitorial, que culminó con su principal propósito: un escandalillo, un injusto castigo y una tentativa de homicidio moral.
Un par de veces he observado actitudes parciales y atrabiliarias semejantes, pero por dicha, esos votos de minoría absurdos han llegado hasta ahí. Lo he afirmado en otra ocasión: una de las “investigadoras” con sus chispeantes y capciosas preguntas formuladas a las “testigas”, evidenció su postura parcial, beligerante y harto comprometida con ese tremendo devocionario, que inspiró su draconiana resolución desde antes de ser “escogida” para ser más “verduga” que juzgadora.
No había duda, desde que “la jueza” encendió su primer cigarrillo, estaba decidida por la pena máxima, aunque se tratara de un hecho, que si en realidad existió, merecía un abordaje serio, riguroso y por supuesto imparcial.
Las “testigas de oídas” y militantes acérrimas, depusieron con encono, ensartaron sus aguijoncillos y después desfilaron con pancartas contra el “acusado”… Venganza satisfecha, éxtasis ideológico, eructos politiqueros… y una heroína que no se dejó ver ni para interrogarla. Que declaró en privado, cual víctima de un real delito. Pantomima ridícula. El debido proceso hecho añicos y el Derecho en la acequia.
La injusticia pasó “del estiércol a la rosa.” El condenado empezó a escribir su novela en el 2002: “Es aquel capítulo (pseudocientífico) donde el Renco Bolaños especula sobre una insurrección de avispas que termina en masacre de insectos por una rebatiña de poder que, en cierta forma, refleja lo que pasa en el mundo con las hambrientas sectas “femi-nazis”, económicamente apoyadas por ongs de la ONU, Unesco, BID, Cepal, España, Canadá, etc”.
Al anunciarse a principios de este año, que la novela “La rebelión de las avispas” había ganado el Premio Nacional de Literatura, las capuchas inquisidoras se alborotaron y arrancó la nueva ordalía: las hogueras de las torpes leguleyadas y los ciberataques anónimos fueron encendidas… aunque no superaron la quema de sus propias rabias.
La rebelión de las avispas, extraída de un pudridero, brilló en grandes pantallas y ceremonias de gala en el Teatro Nacional”, cuando la Ministra de Cultura, entregó a Carlos Morales la estatuilla de Aquileo Echeverría, por haber obtenido el Premio Nacional de Literatura 2008. Las inquisidoras se calcinaron en su propia hoguera.
A raíz de la publicación de su novela La rebelión de las avispas, que despertó gran interés en toda clase de públicos, especialmente en los universitarios e intelectuales, su autor ha tenido que impartir una serie de conferencias en diversos lugares del país.
El 6 de mayo estuvo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica, en la clase de la profesora Lorna Chacón. Luego de dos horas de charla, los estudiantes lo despidieron con un aplauso.
El 21 de mayor impartió dos conferencias: una en la Facultad de Ciencias del Lenguaje del Instituto Tecnológico de Costa Rica, por la mañana, y otra en la Librería Alexandría, a las 7 de la noche.
Para los próximos días tiene charlas ya fijadas en Guanacaste y en Limón.
Todo esto coincide con una nueva demanda y distribución del libro por parte de Librería Internacional, que resolvió rellenar nuevamente sus estantes con la segunda edición de la premiada novela.
En la Editorial Prisma se analiza ya la publicación de una tercera edición, lo cual sería un caso insólito en la producción libresca nacional, pues la obra solo tiene nueve meses de aparecida.

La fotografía corresponde a la charla del autor en Librería Alexandría, situada en Novacentro, Guadalupe.