
Hoy le seguiremos cantando


–III–
Carlos Morales
Con un amigo querido, que sabe mucho de política, vengo debatiendo, desde hace años, la viabilidad y futuro del PAC como partido; tanto para las calles como para las elecciones, y ahora ya como gobierno.
Mi amigo –ahora ex dirigente del PAC– me contradijo siempre sobre el futuro de su organización, que se cimentó en la lucha del referéndum contra el TLC y que sembró allí todas sus posibilidades de triunfo para las elecciones del 2014.
Mi tesis, que ya expuse en un artículo anterior (véase El accidente Solís, en carlosmoralescr.com) era, y es, que esa organización no es un partido político desde 2010, sino un rejuntado electorero sin futuro promisorio.
Él, también ex militante de la izquierda, sostuvo que el PAC no tiene por qué ser un partido, sino que es lo que en política “progre” llaman un frente, es decir, una especie de alianza de fuerzas afines, como sería el Frente Amplio de Uruguay.
Con esa tesis, él se sintió vencedor de nuestro largo debate, al resultar el PAC premiado en las presidenciales del 2014, y lo atribuyó a “carisma del candidato, una “excelente campaña y una poderosa organización”.
Testadura como soy, me mantuve en mis cinco de que el PAC no logró la Presidencia por buenas estrategias proselitistas sino, principalmente, por la suerte coyuntural que capitalizó el candidato “menos tiznado”, como dicen ahora de Cocorí. Eso está explicado en el artículo que supra cité y, por tal razón, mi perspectiva sigue siendo pesimista; si bien reconocí varios pasos pa’lante en un segundo texto que también publicó este Semanario.
Pero ahora, antes de difundir un análisis general que tenía prometido, el ilustre gobierno del PAC se nos dispara con la demolición escandalosa del FIA, un evento internacional que se inició en 1976 y que se ha efectuado con éxito casi todos los años en los gobiernos del PLUSC.
Es increíble que el gobierno del PAC, que empezó periodo embarrialando a todos los del Ministerio de Cultura, que habían realizado con éxito los FIA anteriores, y diciendo que eran malvados, corruptos, traficantes de influencias y no sé cuántas caricias más, venga ahora y se defeque en un evento que tampoco exige mucha cabeza, pues suele colgarse de las giras internacionales que, desde los 70, convocan México, Bogotá y Caracas.
Eso sólo puede ocurrir con un gobierno improvisado, desarticulado, sin cuadros, sin prospectiva, sin humildad para pedir consejo, sin planes, sin políticas culturales. En fin, un gobierno del PAC.
¡Y se hunde el FIA y nadie renuncia! Todos se hacen los majes. Y el presidente los apapacha.
Los que estarán revolcándose de la risa, son los vilipendiados jerarcas del gobierno anterior, a quienes, por cierto, nunca acusaron judicialmente, si bien se los amenazó el mismo día del traspaso.
Con mi amigo de debates, hoy día alejado del PAC, insistí siempre en que el mayor peligro de este gobierno es acabar en el ridículo; a lo cual parece acercarse con FIAscos como el registrado. Y agregando el del 1 de mayo.
Nombrarán una comisión para ver qué pasó.
Cómo si no lo supiera todo el mundo: artesanos, músicos, comparsas, vende copos, chicas fiebres del FIA. ¡La orientará la propia Ministra del ramo! Nadie renuncia por dignidad. Despedirán a los culpables más chicos, talvez les den una embajada o un consulado, pero el merengue continúa. Un pasito pa’lante y un pasito pa’trás. ¿Y el cambio?
Se me parece mucho a los escarceos políticos de la UCR de los años 70, cuando también por frustración y mero azar, ganó la presidencia de la FEUCR un saltimbanqui nudista que bailaba chingo en el Pretil ante cientos de estudiantes “jodedores” que llegaban para vacilarlo, aunque él se sentía Nureyev.
Aquello fue algo muy ridículo. Tanto, que hubo que sacarlo por las malas. Y cáiganse ustedes de espaldas, no me lo van a creer: su partido… ¡también se llamaba PAC!
No es broma, investiguen y verán que no miento.

Estras cifras corresponden al 19 de enero de 2014. Ya el PAC había subido un poquito.
Por Carlos Morales
No debería sorprender tanto que, al terminar al primer año de gobierno de la administración PAC, casi todos los índices e instituciones del país anden manga por hombro o, cuando menos, no encuentren el rumbo deseado, ni tampoco el prometido durante la campaña electoral.
No debería sorprender este caos, del que casi todo el mundo se queja (excepto el gobierno, claro), porque la conducción de un estado lleva implícita una estructura ejecutiva, una formación previa de cuadros dirigentes, una construcción de líderes visionarios, una planificación de la gobernabilidad futura, un diseño de plan nacional de desarrollo, una plataforma ideológica y una mística de trabajo en equipo que jamás existió en esas redes que lograron el poder en mayo 2014. Ni en los mejores tiempos de Otón.
Si se hace el razonamiento completo de lo que pasó en las elecciones y de lo que se ha improvisado ahora, ya en el gobierno, podríamos haber adivinado desde hace dos años, los líos que hoy estamos viviendo. Y los que siguen. (Pobreza 20%, déficit fiscal 6.6%, desempleo 9%, fuga de capitales, cierre de empresas, Ad Astra, Jacks, alza de precios, renuncias, promesas incumplidas, casita de cristal, desmentidos, Citibank, contradicciones, etc.)
De aquellos polvos, tales lodos.
Veámoslo con detalle.
Si nos remontamos a diciembre de 2013, el Partido Acción Ciudadana estaba de colero en la tapisca de votos para febrero del 14. Estaba por debajo del partido comunista nostálgico (FA), con un porcentaje para Presidente que no superaba el margen de error en todas las encuestas.
El candidato PAC, un simpático profesor de historia, era desconocido hasta entre los vecinos de su condominio. (“Quiero que Ud. me conozca”, decían sus anuncios). Las posibilidades reales de ganar la primera magistratura eran absolutamente impensables y no se las imaginaba ni el costoso estratega que trajeron de Chile para organizarle las carreritas, con cabezones y cimarrona, por los barrios bajos de San Chepe… (Por cierto que esa estrategia muy poco tuvo que ver con lo que después ocurrió).
El PAC del 2012 fue reconstituido como una voz electoral para luchar contra la corrupción imperante de los últimos gobiernos, aunque después de los tres fracasos con Otón Solís, no era más que un rejuntado de fuerzas disímiles que provienen de cualquier parte y cada una con el disimulado afán de alcanzar predominio en el entarimado que les heredó la campaña contra el TLC y la jugosa deuda política del 2010.
Pero no existe una ideología compacta ni una estructura sólida, los escasos líderes están agarrados del pelo y, por supuesto, no existe una plataforma de pensamiento por la cual valga la pena conquistar la toma del poder.
Estamos claramente ante una entidad ocasional, oportunista (como todas), que pretende ganar varios diputados y, para ello, rescata del anonimato a un profesor desconocido del mismo modo que, en 1966, se extrajo de la Universidad de Costa Rica al profesor Trejos Fernández. Solo que en esta ocasión hubo que improvisarle a toda carrera un carné militante, pues el escogido había volado siempre en las alas de Liberación Nacional.
Esperanza real de tener éxito no hay, y los puestos de candidatos se fueron rellenando al azar, según lo exigía el Código Electoral. Una señora le dejó su cargo de diputada a la hija, verbigracia.
Y así iban las cosas.
Pero se dan los hechos inesperados de que la campaña se polariza in extremis: por un lado: el candidato triunfador “a quien nadie se la puede quitar”, pero cuyo partido es aborrecido por más de la mitad de los electores, y, por el otro: un joven (disque isquierdoso) sin rabo que le majen que está canalizando todo el voto de protesta y pone en estado de temblorina a las fuerzas reaccionarias del empresariado y la oligarquía.
Ni el uno ni el otro, dicen las mayorías indecisas.
Hay un tercero, pero ese no cuenta. Es joven y guapo, pero tiene demasiada cola. Mucho truquillo de campañas viejas. Siempre el negocio de la política.
Los medios se sienten amarrados, disparan a los extremos, despiden periodistas, esconden encuestas y vaticinan la segunda ronda. Las fuerzas empresariales, que es lo mismo, también entran en pánico. Y el gobierno de Chinchilla anda cada día peor, con avioneta y platinas.
La población recibe el mensaje: No hay por quien, no hay quite, tirémonos por el medio; y así, el partido y candidato que no tenían ninguna posibilidad, ninguna plataforma, ninguna estructura, ninguna experiencia, que era literalmente un rejuntado, triunfa de número uno en febrero y gana, abrumadoramente, la segunda ronda.
Y nadie diga que fue por una buena campaña; si tan malas como esa, solo recuerdo una de GW Villalobos, en el 76, y otra en Nicaragua, la de Edmundo, el feo.
Lo que pasó simplemente fue que el país se desgañitaba contra Chinchilla y el PLN y, ante el panorama descrito, más la renuncia del “líder”, no les quedó a los ciudadanos otro remedio que votar por el único que había.
Ese es el Accidente Solís.
Sin duda el más sorprendido, aunque tenga que disimularlo.
En la alta política, como en casi todas las disciplinas, cuando son serias, no se improvisa. Todo se piensa antes, se calcula antes, se planifica antes, o bien se paga muy caro, después.
Llegados al poder el PAC y su flamante profesor de historia, no había más alternativa que jinetear la burra y comenzaron a llenar puestos.
Si nadie quería ser ministro de hacienda, pues se lo encajan al Vicepresidente. Si no hay expertos para ministros, embajadores o viceministros, pues se improvisa un microbiólogo, un burócrata viejo, un pega banderas o se trae a alguien de los partidos tradicionales. Qué importa que hayan hablado de CAMBIO, si lo que importa es ganar y ya ganamos. “Pa eso tenemos la mayoría”, como dijo el otro.
Así las cosas, los amigos de la escuela, de la campaña, de la iglesia, del equipo de fútbol o de la U, pasan a ser rápidamente ministros, vices, embajadores, directores, delegados, gerentes bancarios, todo lo que se pueda rellenar con solo levantar el índice y un mediocrillo estipendio.
Y claro, el resultado está hoy a la vista.
Nunca hubo doctrina de previo, salvo las broncas internas del partido. Nada de experiencia, salvo los viajes de porrismo aeroportuario, nada de economía política, salvo lo que puedan traer los últimos allegados de la diestra o de la siniestra al rejuntado gobernante.
Entonces, los accidentes se reproducen y van a ser peores cada día y no veo por donde poner un semáforo.
Pero la culpa la tiene mucha gente, no solo el Jefe que le concede apellido a este fenómeno. Son muchos. No alcanzaría el agua del Reventazón para lavar tantas manos.
Pero como él ha dicho que quiere un debate, pues aquí le dejo mi cuarto a espadas. Y que él se lo plante.
Marzo 6, 2015.
Carlos Morales
La semana tras anterior publiqué, en mi página web, un artículo bastante pesimista contra el primer año de gobierno del Partido Acción Ciudadana (“El Accidente Solís”, www.carlosmoralescr.com).
Como se puede ver allí, no le daba mucho futuro al sorpresivo mandatario que ganó la Presidencia casi por arte de birlibirloque, y me extendí en antecedentes para demostrar mi aserto. El comentario tuvo una difusión cibernética muy amplia y reacciones, a favor y en contra, más o menos proporcionales. Alguien dijo que era muy duro. Y es cierto.
Lo que tenía previsto, como segundo plato, era un recuento documentado de las metidas de escarpines en que ha incurrido el gobierno en este primer año de desconcierto(hay una señora que lleva un cuaderno completo); sin embargo, tres o cuatro noticias de la semana, me obligan a ser más tolerante y admitir que he sido gratamente sorprendido por un viraje momentáneo que no es justo dejar pasar y que espero no sea golondrina solitaria. En última instancia, el fondo de mi crítica desesperanzada, no perseguía otra cosa que dar una voz de alarma antes de que sea demasiado tarde. Función propia de mi oficio.
Las noticias buenas, que percibo como un viraje, se han dado casi unidas y me limito a resaltarlas.
La primera es que el Presidente Solís, aun alegando motivos poco plausibles –como el de “evitar que nos asuste mucho el volcán Turrialba”– decidió interrumpir su cadena de periplos aeroportuarios y eliminó una innecesaria gira por Europa (selfie con Keylor incluido), para hacerle frente a esta realidad nacional que lo atosiga y “lo está dejando en soledad” (A. Vargas dixit).
Tal decisión viajera corta, o suspende, el “porrismo económico internacional”, como bautizó ese trabajo aéreo el empresario E. Pozuelo; y le permite visitar Limón y recorrer o inaugurar obras del gobierno anterior, volver a cortar los árboles de la “casita de cristal” montando una venta de verduras en el parqueo, auspiciar menos censura a la prensa, poner en debate ya mismo el paquete de impuestos que prometió para 2016 y exigirle a los ministros que informen de cuál es el CAMBIO prometido en la campaña electoral que han podido instrumentar en el gobierno. ¡Se verán a palitos!
Enviar un presupuesto con ¢61.000 millones de rebajo, adecentar las gollerías gerenciales de la banca estatal, equilibrar las pensiones y los salarios exagerados, rescatar los scanners chinos, socar a las universidades y poner en orden los desmadres de la CNFL, son iniciativas prometedoras que un crítico afilado como el firmante, no debe dejar pasar.
Ya veremos si se concretan o no, pero por el momento, como dice la rumba, es un pasito palante.
19-3-2015.

Viernes 15 de Agosto de 2014
Juan Diego Castro
La noche del martes pasado asistí a la presentación del último libro de Carlos Morales Castro, “Palabras que se lleva el tiempo”, publicado por Editorial Prisma. En las últimas noches leí esta nueva obra del genial periodista y del premiado literato costarricense. Sus páginas me atraparon, disfruté de cada de cada uno de sus veintidós capítulos-palabras. El pico del arqueólogo semántico, la fisga del periodista, la pluma mágica del escritor y la espada del crítico político, se amalgamaron en un ensayo imprescindible, nueva chispa del viejo farol de Demóstenes…, en nuestro Valle Central.
Don Carlos inició su intervención recordando la entrevista que en 1995, le realizó a don Joaquín Gutiérrez, don Isaac Felipe Azofeifa, don Fabián Dobles y don Beto Cañas. Entonces, cuando le preguntó a don Joaquín: ¿Maestro, está cansado de tanto combatir? Intervino don Beto Cañas con fuerza y gracia: “¡Entre más viejo, más cabreado!” El auditorio volvió a celebrar esas hermosas palabras, como hace 19 años.
Don Beto -concluyó Morales-: “Fue uno de los últimos indignados de este país. Combatió la corrupción, la mediocridad, la payasada del periodismo superfluo. Su capacidad de ser tolerante era enorme, escuchaba respetuosamente y siempre respondía con fuerza y rigor”.
Recordó al francés Stéphane Hessel y el arranque del movimiento de los indignados. Ahora, dijo el expositor, será el movimiento de los cabreados…, cabreados con las condiciones amorales de la clase política.
También recordó la obra de don Pepe Figueres, “Palabras gastadas” (1943) “Democracia, Socialismo, Libertad, ¡qué vagas ideas, qué sentimientos tan superficiales evocan a menudo esas palabras! Han perdido su penetración y su interés. Son palabras gastadas”.
Veintidós palabras, desmenuzadas en el laboratorio de la alquimia literaria, convertidas en capítulos impactantes, reflejan un proceso al revés…, el oro brillante de su valor original, trocado en el oscuro plomo de la erosión de los principios y valores, dejando las cenizas –aún tibias- de la dignidad y la condición de democracia relevante.
El profesor Morales muchas veces preguntó a sus alumnos: “¿Qué significa el pundonor?”. Nadie sabía responder. Algunos creían que era la virginidad.
Este reciente aporte cultural del escritor Morales, va más allá de la defensa de nuestra lengua, cruza el límite de la crítica social, trasciende la frontera del ensayo filológico. Es un hermoso y valiente manifiesto por la dignidad, por el honor y por los principios esenciales del respeto a la convivencia.
Coincidimos plenamente con el autor: “Las razones para estar indignado son muchas más. La realidad indigna”.
“Palabras que se lleva el tiempo” es un hito fulgurante en esta triste hora de la patria.

Escrito por Juan Diego Castro
Publicado en La Prensa Libre
Viernes 10 de Julio de 2009 00:25
Asistí como su abogado, a las audiencias del proceso administrativo que siguió en su contra. Mi función profesional era interrogar técnica y éticamente a las testigas. Jamás imaginé que en mi Alma Máter, donde aprendí los principios elementales de imparcialidad y justicia, serían pisoteados por funcionarias y funcionarios universitarios, sin el menor sonrojo y de la manera más vulgar.
Aquello fue un remedo de juicio, al estilo del oeste vaquero o peor aún, de la inquisición española. Todo olía a “crónica de una condena anunciada”. Fue un cirquillo surrealista, amañado para dar un tenue barniz de legalidad y así cumplir con el mandato del inquilino del edificio de los azulejos desteñidos y su poderosa argolla.
Trenza de añejas venganzas, pasión ideológica y tropical politiquería de campus tercermundista. Así fue ese avieso proceso administrativo-inquisitorial, que culminó con su principal propósito: un escandalillo, un injusto castigo y una tentativa de homicidio moral.
Un par de veces he observado actitudes parciales y atrabiliarias semejantes, pero por dicha, esos votos de minoría absurdos han llegado hasta ahí. Lo he afirmado en otra ocasión: una de las “investigadoras” con sus chispeantes y capciosas preguntas formuladas a las “testigas”, evidenció su postura parcial, beligerante y harto comprometida con ese tremendo devocionario, que inspiró su draconiana resolución desde antes de ser “escogida” para ser más “verduga” que juzgadora.
No había duda, desde que “la jueza” encendió su primer cigarrillo, estaba decidida por la pena máxima, aunque se tratara de un hecho, que si en realidad existió, merecía un abordaje serio, riguroso y por supuesto imparcial.
Las “testigas de oídas” y militantes acérrimas, depusieron con encono, ensartaron sus aguijoncillos y después desfilaron con pancartas contra el “acusado”… Venganza satisfecha, éxtasis ideológico, eructos politiqueros… y una heroína que no se dejó ver ni para interrogarla. Que declaró en privado, cual víctima de un real delito. Pantomima ridícula. El debido proceso hecho añicos y el Derecho en la acequia.
La injusticia pasó “del estiércol a la rosa.” El condenado empezó a escribir su novela en el 2002: “Es aquel capítulo (pseudocientífico) donde el Renco Bolaños especula sobre una insurrección de avispas que termina en masacre de insectos por una rebatiña de poder que, en cierta forma, refleja lo que pasa en el mundo con las hambrientas sectas “femi-nazis”, económicamente apoyadas por ongs de la ONU, Unesco, BID, Cepal, España, Canadá, etc”.
Al anunciarse a principios de este año, que la novela “La rebelión de las avispas” había ganado el Premio Nacional de Literatura, las capuchas inquisidoras se alborotaron y arrancó la nueva ordalía: las hogueras de las torpes leguleyadas y los ciberataques anónimos fueron encendidas… aunque no superaron la quema de sus propias rabias.
La rebelión de las avispas, extraída de un pudridero, brilló en grandes pantallas y ceremonias de gala en el Teatro Nacional”, cuando la Ministra de Cultura, entregó a Carlos Morales la estatuilla de Aquileo Echeverría, por haber obtenido el Premio Nacional de Literatura 2008. Las inquisidoras se calcinaron en su propia hoguera.
A raíz de la publicación de su novela La rebelión de las avispas, que despertó gran interés en toda clase de públicos, especialmente en los universitarios e intelectuales, su autor ha tenido que impartir una serie de conferencias en diversos lugares del país.
El 6 de mayo estuvo en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica, en la clase de la profesora Lorna Chacón. Luego de dos horas de charla, los estudiantes lo despidieron con un aplauso.
El 21 de mayor impartió dos conferencias: una en la Facultad de Ciencias del Lenguaje del Instituto Tecnológico de Costa Rica, por la mañana, y otra en la Librería Alexandría, a las 7 de la noche.
Para los próximos días tiene charlas ya fijadas en Guanacaste y en Limón.
Todo esto coincide con una nueva demanda y distribución del libro por parte de Librería Internacional, que resolvió rellenar nuevamente sus estantes con la segunda edición de la premiada novela.
En la Editorial Prisma se analiza ya la publicación de una tercera edición, lo cual sería un caso insólito en la producción libresca nacional, pues la obra solo tiene nueve meses de aparecida.

La fotografía corresponde a la charla del autor en Librería Alexandría, situada en Novacentro, Guadalupe.
TOMADO DE: ENTREVISTA A CARLOS MORALES:
1-¿Qué es exactamente”La rebelión de las avispas”?Se trata de una novela muy moderna y ambiciosa. Quizás la primera novela interactiva en la región. Está compuesta de un cierto modo fractal, es decir con pedazos similares que convergen, y la estructura la ideé pensando en un espectador de cine que entra a ver una misma película muchas veces en tiempos distintos, de tal modo que debe reconstruirla en su memoria para tener una idea completa. Además, es polifónica y multi-temática. Los personajes-narradores son muy diversos e incluso se ocultan para evitar represalias, y los temas abarcados son muchos, en resumen una visión casi testimonial de nuestro tiempo. Creo que es una denuncia fuerte contra la corrupción política, la hipocresía, la ambición de poder, las luchas sexistas, el sectarismo intolerante, la mediocridad general, la educación mercantilizada, la desnaturalización del idioma, el burocratismo, en fin, como ha dicho Carlos Catania: contra toda Estupidez Exitosa.
2-¿Cuál es su argumento?La rebelión de las avispas es una denuncia contra muchas porquerías de nuestro tiempo y como en todos mis libros, procuro que sea un modo de escarmentar y mejorar este mundillo podrido que vivimos.
No hay una sola línea argumental a la manera siglo XIX. Los hechos se van consignando mediante un convencionalismo de pantallas que reflejan la vida diversa de una universidad (la UPA). Las pantallas son participativas, de modo que los habitantes de la UPA pueden intervenirlas y de hecho lo hacen. El mismo lector es un espectador de ellas y aunque todo está controlado como en el Big Brother de Orwell o en los televisores de Farenheit 451, existe un cierto riesgo participativo y democrático, que puede ser alma de la trama, pues el público tiene acceso a la tecnología y los jerarcas pueden resultar desplumados. En el libro nunca se sabe quién escribe las pantallas, salvo cuando van firmadas.

El autor con su esposa María y su nieta Sol. Fotografía de doña Sara Castellón de Castro.
6/8/2003
Publicado en La Nación el viernes 6 de junio
De la redacción
Hárold Leandro Camacho
Redactor de La Nación
La pregunta de por sí me hiela la sangre porque me es imposible creer que haya mordaza en el Semanario Universidad, en el que me inicié como periodista y donde siempre ha predominado el respeto por la libertad de expresión y de prensa.
Los aires, sin embargo, traen noticias que me sorprenden y me dejan atónito: existe miedo entre los redactores para referirse a temas relacionados con la Universidad de Costa Rica (UCR) porque están vedados; les censuran las notas que no favorecen a la administración actual y hay un ambiente de silencio en la redacción.
Me sorprende aún más que los estudiantes que ingresan al Semanario , que por muchos años se constituyó en una gran escuela de periodismo, solo puedan hacer prácticas en la sección de Universitarias y que reciban talleres de “género”, para que escriban con un lenguaje “inclusivo”, que equivale a decir “los y las” y a convocar al carnaval de las codiciadas y posmodernas “arrobas”.
No puedo pensar ni siquiera por un instante, que al Semanario Universidad , un periódico que defendió la libertad de pensamiento, lo hayan convertirlo en un triste y servil boletín de prensa, de los tantos que abundan en nuestro país.
Me niego a creer que el Semanario esté sujeto a las “noticias positivas”, por que ahí “ya no se publican más notas contra la administración”, del rector Gabriel Macaya, como quedó claro por parte de la directora Thaís Aguilar.
Señor Macaya, como exredactor del Semanario , exalumno de la UCR y como ciudadano, le exijo aclare a los costarricenses si usted ordenó cercenar la independencia del Semanario .
De paso, podría explicarnos cuál es su política con los medios universitarios pues entiendo que el miedo y la represión también son moneda de uso corriente en la radio y el canal de televisión.
5/19/2003
Publicado en La República el lunes 19 de Mayo, 2003
María Siu
msiu@larepublica.net
– Comunicadores de la Universidad de Costa Rica aseguran que existen mordazas para publicar críticas a la administración del centro educativo
– Los jerarcas de la institución afirman que las acusaciones son falsas y que las quejas vienen de un pequeño grupo de personas que no hacen bien su trabajo
– El Consejo Universitario investiga si existen casos de censura previa y persecución laboral en los medios de comunicación de esa institución ante las denuncias de 18 funcionarios
Lo que comenzó como un pequeño conflicto laboral a lo interno de algunos medios de la Universidad de Costa Rica (UCR) se convirtió, a principios de este año, en una disputa de poder que ahora involucra tanto a miembros de la administración como del Consejo Universitario.
Por un lado, varios periodistas de la UCR afirman que son víctimas de supuestos actos de persecución laboral y censura para publicar críticas en contra de la administración; mientras, por otro, los jerarcas aseguran que esas acusaciones son falsas.
Esta problemática motivó que los miembros del Consejo Universitario nombraran una comisión para investigar el asunto.
Cabe destacar que esta situación aparece en un contexto de cambios y reorganización administrativa en los medios de comunicación de la UCR, los cuales están adscritos a la Vicerrectoría de Acción Social.
Según Oscar Mena, miembro de la comisión de investigación, el Consejo Universitario decidió por mayoría abrir una investigación en la sesión 4.744 del 12 de febrero de este año debido a que los funcionarios de los medios de comunicación aportaron una serie de pruebas.
Dos días antes el Consejo Universitario recibió una carta de denuncia con la firma de 18 periodistas del Semanario Universidad, de las radios culturales (Radio U y Radio Clásica) y de la Oficina de Divulgación.
En ese documento los funcionarios de los medios alegan amonestaciones constantes, abusos de autoridad, hostigamiento laboral, censura previa, falta de planes para desarrollar los medios y carencia de requisitos e idoneidad profesional en el nombramiento de algunas jefaturas.
El rector de la UCR, Gabriel Macaya, calificó de ridículo el hecho de que algunos periodistas de esa institución aseguren que existe una mordaza para no publicar críticas en contra de la administración.
“Creo que es un problema de algunas personas que quieren crear una cortina de humo hacia la capacidad de gestión del pasado, en la dirección de los medios de la UCR hay funcionarios responsables”, afirmó Macaya.
Los periodistas justifican su iniciativa en el hecho de que esa situación contribuye al desmantelamiento de los medios y atenta contra la libertad de expresión.
En el caso de Semanario Universidad, los periodistas denuncian censura previa en algunos reportajes por parte de la directora de ese medio, Thaís Aguilar, y persecución de la vicerrectora de Acción Social, Leda Muñoz, por medio de amonestaciones.
“La directora del Semanario Universidad se niega a publicar el reportaje “Medios de Comunicación denuncian persecución laboral”, elaborado por el redactor Eduardo Ramírez. La señora Aguilar argumenta que no tiene equilibrio, que los hechos relatados no son noticia y que por ende no le interesan a nadie. Advierte sobre la intención de no publicar noticias negativas sobre la administración Macaya”, expresa el documento.
LA REPUBLICA consultó a la directora del Semanario acerca de esa y otras denuncias. Aguilar contestó que por teléfono no daba declaraciones y que todo lo que han dicho es absolutamente falso.
El Semanario Universidad tiene más de 30 años de creación y se caracteriza por ser un baluarte de la libertad de expresión en la región centroamericana, e incluso es catalogado por muchos como “el periódico más libre”.
Ahí radica la preocupación de algunos de los periodistas que laboran para ese medio y que exigieron el anonimato por temor a represalias.
“Las autoridades educativas siempre han querido que este periódico tenga una línea oficialista, si bien este medio es financiado por la UCR, no es la voz oficial”, afirmó uno de los periodistas.
Carlos Morales, ex director del Semanario, advirtió que cuando él estuvo en ese cargo hubo presiones por lo que el periódico publicaba.
“Lo que quieren es convertir al periódico en un boletín institucional para que deje de denunciar las fallas internas de la institución”, comentó Morales.
Por su parte, la vicerrectora Muñoz declaró respecto a la directora del semanario que es una buena periodista y hace un trabajo excelente.
“El director de un medio debe tener algunas libertades, ese problema viene de dos o tres personas que no hacen bien su trabajo, me parece terrible que los directores no puedan tomar decisiones internamente”, manifestó Muñoz.
Agregó que el Consejo Universitario carece de facultad para hacer una investigación en ese sentido, comentario que causó malestar entre los miembros de esa entidad.
“El artículo 30 del estatuto orgánico habla de las funciones del Consejo Universitario y una de ellas es fiscalizar la gestión de la UCR para la buena marcha de la institución, me sorprende la actitud de Leda Muñoz, así como su cuestionamiento”, comentó Mena.
En cuanto a los problemas que plantearon los periodistas del Semanario, Mena comentó que ese periódico perdió el perfil de denuncia.
“La vicerrectora Muñoz me contestó que daría un taller de libertad de expresión y de prensa a los miembros del Consejo Universitario, cuando yo le pregunté por qué no se publicó el reportaje de Eduardo Ramírez que hacía alusión a la persecución en los medios”, enfatizó Mena.
Los funcionarios de las radioemisoras culturales denunciaron atropellos laborales y los de la Oficina de Divulgación cuestionaron que el cargo de director esté en manos de un profesional en historia en lugar de un periodismo.
Según el documento de denuncia, entre los problemas suscitados en la radio está el cierre del noticiario “A Tiempo” por una situación de hacinamiento.
El director de ese medio, Nelson Brenes, comentó que esas acusaciones se basan en la llamada de atención a algunos funcionarios que cometieron violaciones al contrato de trabajo.
“Aquí no hay espacio físico y teníamos a 30 ó 40 estudiantes para hacer el noticiario, el rector Macaya tiene plena conciencia de que aquí no hay ni espacio, ni presupuesto para la producción”, explicó Brenes.
Pese a que en este momento el Consejo Universitario realiza una investigación en torno a las acusaciones, los primeros resultados podrían estar a largo plazo, en vista de que los miembros de ese ente aseguran que algunas autoridades educativas se niegan a cooperar.
[Más Información]
Fuera del conflicto – A diferencia del resto de los medios de comunicación de la Universidad de Costa Rica (UCR) los funcionarios del Canal 15 aseguran que en su caso no hay presiones laborales. El director de ese medio, Carlos Freer, manifestó a LA REPUBLICA que no ha sentido persecución alguna y que, por el contrario, agradece el apoyo por parte de las autoridades educativas. “Con nosotros la Rectoría y Vicerrectoría de Acción Social han colaborado mucho, sobre todo para la adquisición de equipo”, replicó Freer.