HERNÁN JIMÉNEZ, ¿QUÉ TE PASÓ EN EL OJO?

Por Carlos Morales

Siempre me ha parecido, que la gran calidad de un artista, en cualquier campo de las bellas artes, está en relación con su “buen ojo” para ver y sentir las cosas, las gentes, las circunstancias, el paisaje, las palabras. Sensibilidad, en una palabra.

El buen ojo es un don especial que se puede cultivar, que se perfecciona, pero que es don “de Natura y no de Salamanca”.

Creo que ese ojo de gavilán, que poseen los grandes creadores, está íntimamente vinculado con su con su órgano cordial, con su capacidad de sentir, con su corazón, con todo lo instintivo que llevan en el alma.

En el caso de las artes visuales, y en el cine, particularmente, el buen ojo lo abarca todo, porque este es un arte total, y allí es donde me sorprende la película “Abril” del costarricense Hernán Jiménez.

Este estimable director, a quien no conozco en persona, demuestra, en ese filme, que tiene el mejor ojo para realizar el cine nacional contemporáneo. Es dueño de un lente privilegiado, que ve más que cualquiera, y que siente mejor que nadie la idiosincrasia de nuestro ser en el siglo XXI.

Su película fluye con velocidad y gracia, con una trama que, por sencilla y verosímil, pareciera acabada de arrancar a la más profunda naturaleza de nuestra clase media josefina. Sus detalles la hacen connatural, emocionante, risueña, llena de lo nuestro y, por tanto, inolvidable.

La actriz escogida para el protagónico (no digo nombres porque no conozco a ninguno, y eso me parece un acierto de Jiménez, que no rebuscó en “A todo dar”, “Mira quien baila” o “Recordemos cantantes”, para conformar su elenco), es una belleza egipcia, contenida y espontánea, que solo me incomodó, un poco, por el dejo aburguesado de su voz, pero que encarna el rol como cualquier experimentada actriz de Hollywood. Gran acierto del casting y manejo exacto del director, que se repite con impacto en los modales ambiguos y rebeldes de la sufrida hija adolescente. 

La pareja de actores amigos: la mujer que con picardía se extrae de su busto, el anillo de matrimonio en plena ceremonia nupcial, y el marido, que se estalla la frente en la piscina, están llenos de gracia y simpatía, lo mismo que don Tito, y el propio Hernán, que es un actor consolidado y pasado de simpático.

Las tomas de la catedral metropolitana, del barrio Amón, de la línea férrea en San Pedro, de La bohemia, de Zapote y de La Cali, le agregan un toque ubicador y vinculatorio con lo nuestro, con lo más cercano. Suficiente para que los espectadores la sellaran con aplauso al final, cosa que nunca ocurre, en quinta función, ni con “El señor de los anillos”.

Este dichoso Hernán, que además la ha empujado comercialmente y vendido en los mercados de Estados Unidos, merece tener más triunfos, porque tiene ese ojo inusual del gran cineasta que todo lo ve y además lo embellece.

Por eso le pregunto: ¿qué te pasó en el ojo, Hernán? 

¿Será que te cayo polvo de estrellas?

LA REBELIÓN DE LAS AVISPAS COMO UNA SUBLIMACIÓN

En su programa de televisión (Canal 13), el poeta y narrador Paul Benavidez Vílchez, dedicó recientemente este comentario a nuestra novela. Con ese motivo, el propietario del sitio web escribió unas líneas de regocijo, por un libro que todavía respira, a pesar de que quisieron matarlo cuando nació, hace 20 años.

La rebelión de las avispas es una novela experimental y disruptiva que persiguió varios objetivos en el momento que la concebí (año 2002).

Uno de ellos era el inmediato: denunciar una situación de corruptela político académica en la que me vi involucrado por causa del poder que acumulé en los medios de comunicación de la Universidad de Costa Rica, y que usé sin contemplaciones para criticar la corrupción y decadencia que me rodeaba, tanto en el claustro como en el plano nacional e internacional. Eso no era perdonable por políticos, jerarcas o embajadores, y yo siempre lo supe, pero los sorteé por unos 30 años.

Un segundo objetivo era: hacer patente el error estratégico en que estaba incurriendo el movimiento de reivindicación de la mujer (justo en su esencia), al posicionar al sujeto masculino, como un enemigo a destruir en esa lucha, y llevándose entre sus arengas las diferencias biológicas, la ética de género y hasta la gramática castellana. El Metoo vino años después y si bien obtuvo grandes victorias (caso Epstein v.gr.), amplificó eso hasta el histerismo (caso OIJ y Douglas Sánchez, entre otros).

Y, finalmente, tratar de convertir en literatura, en arte, en algo sublime, toda aquella mierda que se me vino encima por la ambición idiota de mis enemigos y de las sectas que se unieron para que les dejara libre el espacio que por tantos años ocupé en todo lo que fue la comunicación de la UCR (periódico, revistas, radios, cátedras, escuela y programas en televisión). 

Este objetivo era, para mí, el más relevante, pues pretendía, por medio de la ficción, trascender lo actual y construir un producto que embelleciera e innovara, en forma y fondo.

La novela narra muchos pasajes de la vida en un campus universitario privado (UPA), donde todo es transmitido en directo por grandes pantallas, e incluso la misma narración está compuesta en esas pantallas digitalizadas; es decir, el discurso es al mismo tiempo el medio y el mensaje, de allí que cada capítulo arranque con un cursor, una flecha típica del programa de escritura Word de computadora.

El título lo aporta una apreciación medio científica sobre la forma como se enfrascan, en una guerra mortal, las especies de abejas y avispas que habitan el amplio territorio académico de la UPA, con tal de capturar los mejores sitios arborísticos y es, por supuesto, una metáfora de la guerra de los sexos y las luchas torpes entre los diferentes grupos feministas, que el libro denomina feminazis.

Esos grupos sectarios son los que, en la anécdota realista, atacan al Renco Bolaños, administrador de un newsletter en línea (www.totolate.com) que incomoda a ellas y a las autoridades de la UPA, las cuales terminarán apaleándolo y expulsándolo bajo el falso cargo de acoso sexual a “la Güirra”, una chica libertina que se presta para el complot que después se puso tan de moda.

El texto está lleno de humor crítico, ironías, burlas, sarcasmos y alusiones directas a personas reales que se disimulan con apodos, por lo cual fue muy atacado, y naturalmente convertido en bestseller, hasta ganar de ñapa, el Premio Nacional de Literatura.

Que hoy, 20 años después, se le recuerde en un programa de televisión, es un gran honor para mí, y una muestra de que los objetivos fueron cumplidos.

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Carlos Morales

Opinión

Ante esa noticia del diario EL PAIS de Madrid, el autor publicó allí mismo esta opinión:

En el campo de las acciones contra Cuba desde Costa Rica, la tarea la llevó siempre lo que Chaves denominó la “prensa canalla”, a menudo dirigida por ex cubanos. 
Ahora Chaves, en su nuevo papel de lamebotas, se encarga de atacar a la isla con idéntica canallada. ¿Como denominarlo? 
Si hubiera leído a Martí, a Bolívar y a los grandes próceres de nuestra América en vez de a Wallace y a Macarthy, no acabaría su gobierno arrastrándose de esta manera.
Le van a decir más feo.

UN UTIL RECORDATORIO

1/5/2026

Hernan Solís Bolaños

El libro de Carlos Morales, con su inesperada portada:
“Díaz, de turbulencia
El Zapallo de Lata
VISITA ARMISTOSA”:
nos presenta un título tetracefálico, difícilmente inteligible para alguien que no haya vivido en la Costa Rica de los primeros años 80. La obra promete violencia tropical, nutrida por huracanes mal disimulados. Como si fuera poco, el componente gráfico de la portada inyecta un mayor contraste entre el poderío militar de los adversarios. Este enfrentamiento nos hace recordar la lucha entre Goliat y David.   
Se vislumbra un evento más del eterno antagonismo global de las ideologías de izquierda y derecha en el pequeño territorio de Costa Rica, con ramificaciones a Centroamérica e incluso más al norte. Llama la atención la franqueza de los ataques, que no es realmente disimulada por el sentido de humor envolvente de la obra.
Para un costarricense como yo, pacifista por genética, resulta gratitificante el hecho de que, los duelistas de muchos de esos encontronazos no aparecen, como sí sucede en otros países, no muy lejanos, en cárceles o en funerarias. 
El libro, en lo personal, me produjo una reacción bidireccional: inicialmente hacia el pasado y después hacia el futuro. La obra de Carlos Morales, en general, me proyecta hacia el pasado, esta vez cuatro décadas, reviviendo hechos y personajes de importancia histórica, que habían sido borrados, parcial o totalmente, de mi memoria. Útil, muy útil, como recordatorio que las tiranías militares, de derecha o de izquierda, no constituyen una alternativa viable frente al mejor sistema de gobierno disponible para la humanidad: la imperfecta pero mejorable democracia. Esto, al menos, desde que se distanciaron, irreconciliablemente, el chimpancé y el Homo sapiens.
Si ahora redireccionamos unos 180 grados, devolviéndonos al futuro, por ahí de los años 25 del siglo XXI, podemos disfrutar del espectáculo de las tumbas paralelas del estalinismo izquierdista y del fascismo derechista. 
¿No nos gusta el menú resultante?  Pues no nos queda más que corregir nuestra sobreviviente y siempre mejorable democracia, soportada por robustas columnas legislativa, ejecutiva y judicial. 
En conclusión, Carlos Morales nos ofrece con su obra de días de turbulencia, el despliegue de siete años de zapallazos enlatados, en los que se muestran los microconflictos de su valiente lucha por una Costa Rica más independiente. 
¡Lástima que murió tan joven (La mata de zapallo, o sea la cucurbitácea, no Carlos)! 

Libro publicado por la EUNED, disponible en sus librerías.

LA EXPROPIACIÓN DE LOS MEDIOS

Carlos Morales

Originalmente, cuando las sociedades de occidente se empezaban a organizar como estados modernos, en especial por la influencia muy poderosa de la Revolución Francesa (1789), y en América por la liberación de las colonias inglesas que concibieron la Constitución Política de los Estados Unidos (1776), los rudimentarios órganos de información existentes eran un servicio natural del estado.
Eran lógicamente hojas impresas, armadas en las platinas o imprentas de cada gobierno, como una forma de cumplirle al pueblo una necesidad: el derecho humano de la información. Su libertad de expresión y opinión (Art. 11).
Si la Declaration des droits de l´homme et de citoyen (París agosto 1789) proclamó las necesidades fundamentales del ser humano, los estados iban a suplir, mediante servicios públicos, la satisfacción de tales mandatos. Así, a cada derecho humano, le correspondió algún servicio público que lo convirtiera en realidad. 
Al derecho humano de la libre movilidad se le otorgó el transporte público; al de la salud, la medicina pública; a la seguridad y el orden, la policía oficial, y así por el estilo, correspondiendo, a la libre expresión del pensamiento, la creación de los medios de comunicación, originalmente llamadas Gacetas oficiales.
Esa acta de la Asamblea Constituyente de Francia sería más tarde ratificada por las Naciones Unidas, en la declaración de París (1948), con lo cual se le amplió, modernizó y otorgó validación universal.
En el siglo XVIII, cada estado iba supliendo la cobertura de los derechos naturales, según su propia organización, y esta podía ser prestada por el gobierno o encargada a la iniciativa privada. Pero en el fondo era siempre un servicio público, porque emanaba directamente del Soberano, cualesquiera fuese su forma de organizarse.
Todo estaba muy claro. La radio y la televisión no existían y entonces el medio informativo (Gaceta Oficial) lo concebía el gobierno en su imprenta o en maquinaria que alquilaba a un privado. Imprenta La Paz en el caso de Costa Rica (1830).
Al amparo de ese derecho a la libre información, los ricos importaron también más impresoras de torniquete para vender servicios, editar panfletos y expresar sus opiniones. A menudo publicaban sus propias poesías o desvaríos literarios (El hombre que no quiso la guerra, Seix Barral 1980).
Siendo como eran en su origen los MCC (medios de comunicación colectiva), entes de un servicio público, el Estado les exigió por ley a los privados, su inscripción obligatoria en el registro público y la indicación de un pie de imprenta, lo cual en nuestro país lo reglamentó la Ley de Imprenta de 1872, que modificada aún pervive en la de la Imprenta Nacional.
O sea, la prensa nace, en occidente, como un servicio público y solo se puede explotar por delegación del Estado y bajo las reglas que el Soberano fije. Claro, esto se ha difuminado con el paso del tiempo, y el poder de los nuevos dueños de los MCC han hecho que el Estado tenga que pagarles por difundir sus necesidades de gobernanza.
Cuando aparece la radiodifusión comercial en 1928, la Ley de Radio viene a regularla y desde su artículo 1º. establece tajantemente que “los servicios inalámbricos no pueden salir de manos del Estado”, con lo cual se ofrecen las concesiones a los privados para que sirvan al pueblo, aunque terminaron siendo para obtener opíparas ganancias.
De allí viene que las concesiones de radio, y después de televisión, se paguen con un emolumento ridículo de apenas cuatro cifras, siendo las ganancias de más de diez dígitos al año. Cada vez que un gobierno ha querido cambiar esas reglas, los empresarios unidos jamás fueron vencidos, y de allí la gritería que hoy estamos escuchando.
En la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, los periodistas alumbrados de libertad consolidaron una profesión universitaria y fueron los íconos del cambio y también del cine. Eran los hechiceros, pero todo empezó a cambiar con los magnates y, poco a poco, fueron los hechizados.
Los empresarios privados se adueñaron del servicio en concesión e hicieron lo que les dio la gana, con países, gobiernos, guerras y demás desaguisados (Cuba, Corea, Vietnam, Honduras), por lo que, en los años 80, la UNESCO inició un movimiento mundial de recuperación del servicio público de los medios. Creó comisiones, convocó expertos, reunió gobernantes y empresarios, y surgió el NOMIC (Nuevo Orden Mundial de la Información y las Comunicaciones), con una comisión que presidieron Sean MacBride y Gabriel García Márquez (Informe MacBride, 1980).
Pero, paradójicamente, en nombre de la libertad, se organizó la contraparte mundial con la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y sus iguales en Europa, y todo se fue al carajo. 
Quiero decir, todo lo que era del pueblo, porque ellos consolidaron el poder y así fue como los medios de comunicación fueron finalmente expropiados al pueblo.
Entonces, ¿quién expropia a quién?
La historia hay que aprenderla, porque nos da cada bofetada.
Oh manes de Diderot, Voltaire, Roseau, D´Alembert, y Jefferson también.

EL PREMIO DEL PÚBLICO

La lluvia de comentarios publicados en la prensa y en los diarios o redes sociales de este y otros países, es un halago inolvidable para mi libro ES LA HISTORIA DE UN AMOR…, lo cual constituye un verdadero premio para mi y un homenaje más para la protagonista de la novela. 
Pocas veces, en el país, un libro se comenta tanto y tan a fondo. Trataremos de resumir tales pensamientos en este rápido collage de extractos y frases sueltas.

Siempre he tenido claro que el AMOR es la mayor fuerza que mueve al mundo, a todos los mundos conocidos. Y que, junto al arte, es lo único que nos salva… El título nada tenía que ver con el famoso bolero, pero terminó muy vinculado. Como era de esperar.
El autor. 2-1-25
 
Nuevo libro de Carlos Morales es un tributo al amor… El verbo ES del título, en presente, es una declaración inequívoca de que su amor por Sofía (María) nunca morirá y prueba de ello es la novela que tienen en sus manos, un artefacto que está hecho de palabras para combatir, de una vez y para siempre, a la fatalidad, a la muerte.
José Eduardo Mora. El Jornal 20-225
 
“Historia de un amor…”, es un romance sofisticado por donde ruedan lágrimas, sonrisas, música, todo junto al idilio pasional y el aroma a dolor y muerte.
Sergio Espinoza Alfaro. 5-4-25
 
…vibrante y preciosa novela, recorrí con Sofía y con Alberto Del Río, esos instantes maravillosos, desde la puerta negra hasta la muerte, del enamoramiento hasta el dolor.
Juan Diego Castro. 9-4-25
 
 …tu historia de amor es una que trasciende la muerte, porque junto con tus hijos y toda tu familia y con la fuerza que inspiró el sentimiento de Sofía –ausente y a la vez presente– fuiste capaz de exorcizar la parca.
Gonzalo Medina Pérez, Colombia.   9-4-25
 
…un libro escrito con sangre, como dijiste anoche, con las vísceras, que está a la altura de todo lo que en el mundo puede llamarse amor, el más puro amor. 
Carlos Cortés, 7-4-25
 
Una MUJER empoderada, posicionada de sus roles, desde una perspectiva muy sensata de lo que suele denominarse Perspectiva de Género. 
Gerardo Contreras. 8-4-25
 
Antier compré tu libro, que me pareció extraordinario. 
Es una maravillosa oda a tu mujer, aunque lamentablemente acaba en una elegía. Lo que nos hace ver que, no hay felicidad completa en este mundo.
Tu señora se sentiría muy vanidosa y orgullosa de poder leerlo (a lo mejor lo hizo ya).
 Juan Jaramillo Antillón. 20-6-25

Carlos Morales, se deleita poniéndonos más peso, en otra dimensión, con su alter ego. Se duplica, de ese modo, la demanda de atención en la lectura con la difusa inmortalidad de García Márquez, Cervantes, Shakespeare… Ahora se dispone de las condiciones para que florezca una historia de amor, como no hay, ni habrá, otra igual, pese a la sonrisa incrédula de Romeo y Julieta.
Hernán Solís Bolaños. 7-7-25

La novela es rica en detalles de un San José ahora inexistente, con sus discotecas que los protagonistas frecuentaban en sus años de juventud.
Juan Ramón Rojas. 3-8-25
 
El narrar a dos voces es como la interpretación de un bolero por parte de un dúo en donde ahora canta la primera voz y en otros tramos la segunda y luego uniendo ambas voces para dar mayor realce a la historia intrínseca de amor. Un acierto narrativo sin lugar a la duda.
Jacinto Brenes. 10-9-25
 
…es una catedral de ceremonias genuinas, hondas y trascendentes de amor, con vitrales de vivencias, emociones, reflexiones y mensajes nutridos de eternidades que se adhieren como sentimientos y celebraciones, como testimonio literario de genuino amar con amor.
Francisco Garzón, España 25-10-25
 
…es la novela más íntima del escritor Carlos Morales, quien por primera vez expone sus sentimientos más profundos, por tanto, esta obra podría ser el capítulo inicial de sus memorias.
Mario Zaldívar. 1-11-25.


En ciertos certámenes artísticos existe lo que se llama el Premio del Público y con esta muestra de elogios a un libro que se esfumó de nuestra bodega en solo tres meses, debemos entender que ya recibió tan honrosa presea.
Más no le podíamos pedir a esta obra, y no hemos incluido acá las notas personales que circularon en privado, en X, en Facebook, en Instagram y en otras plataformas. Ni las participaciones del público que abarrotó cada acto de presentación en Librería Internacional o en Los antojos de mi abuelo.
La consulta completa de estos análisis y comentarios, se puede visualizar en las páginas de la Editorial Prisma S.A/ Facebook, en los diarios El Jornal y Semanario Universidad, en la revista Lectomanía o bien en el sitio oficial del autor: www.carlosmoralescr.com

Muchas gracias

CATEDRAL DE CEREMONIAS TRASCENDENTES DE AMOR

El poeta y dramaturgo cubano-español, Francisco Garzón Céspedes (Camagüey 1947), es una figura de larga trayectoria artística en varios continentes.
En Cuba fundó grupos de teatro y de narración oral en los 60, y luego de ocupar importantes cargos en Casa de las Américas y el Parque Lenin, realizó giras por toda Latinoamérica y parte de África, hasta encallar en Madrid, siempre difundiendo sus poemas, obras de teatro y cuentos orales que lo ubican como pionero del género. 
Luego de leer mi elegiaca novela, escribió estas líneas y pergeñó el arte gráfico que las acompaña.
Es una bella forma de resumir –gráfica y poéticamente– el homenaje que encierra esa obra; por eso lo traemos a esta página con agradecimiento.

ES LA HISTORIA DE UN AMOR… novela reciente del prestigioso escritor y periodista costarricense CARLOS MORALES, recreación de su relación con su amada y fallecida esposa MARIA DE LOS ÁNGELES QUIRÓS GRAU, es una catedral de ceremonias genuinas, hondas y trascendentes de amor, con vitrales de vivencias, emociones, reflexiones y mensajes nutridos de eternidades que se adhieren como sentimientos y celebraciones, como testimonio literario de genuino amar con amor. // FRANCISCO GARZÓN CÉSPEDES y JOSÉ VÍCTOR MARTÍNEZ GIL, escritores españoles con doble nacionalidad -cubana y mexicana- y artistas orales y profesores, 
Madrid, octubre 2025.

UN ANÁLISIS A FONDO DE LA NOVELA

Si bien la novela de Carlos Morales es una recreación ficticia de su gran amor con María Quirós, madre de sus hijos y compañera de toda la vida, no hay duda de que está inspirada en esa relación que bien revela la foto, y que explica profundamente el catedrático Jacinto Brenes en artículo que le publica hoy el Semanario Universidad. 

https://semanariouniversidad.com/suplementos/del-inminente-olvido-a-la-redencion-por-gracia-del-arte-literario/

MORALES-DICKER EN UNA PODEROSA REVISTA MEXICANA

En una portentosa compilación de materiales artísticos, literarios, y culturales en general, la revista Archipiélago, de la Unesco y la Universidad Autónoma de México, celebra 33 años de fundada, y ha incluido LA TRANSPARENCIA DE JOEL DICKER, un artículo del escritor Carlos Morales que se puede leer aquí mismo bajando un poco en el tabulador.
Archipiélago circula en papel cada 3 meses y también tiene su sitio en Internet.