LA REBELIÓN DE LAS AVISPAS COMO UNA SUBLIMACIÓN

En su programa de televisión (Canal 13), el poeta y narrador Paul Benavidez Vílchez, dedicó recientemente este comentario a nuestra novela. Con ese motivo, el propietario del sitio web escribió unas líneas de regocijo, por un libro que todavía respira, a pesar de que quisieron matarlo cuando nació, hace 20 años.

La rebelión de las avispas es una novela experimental y disruptiva que persiguió varios objetivos en el momento que la concebí (año 2002).

Uno de ellos era el inmediato: denunciar una situación de corruptela político académica en la que me vi involucrado por causa del poder que acumulé en los medios de comunicación de la Universidad de Costa Rica, y que usé sin contemplaciones para criticar la corrupción y decadencia que me rodeaba, tanto en el claustro como en el plano nacional e internacional. Eso no era perdonable por políticos, jerarcas o embajadores, y yo siempre lo supe, pero los sorteé por unos 30 años.

Un segundo objetivo era: hacer patente el error estratégico en que estaba incurriendo el movimiento de reivindicación de la mujer (justo en su esencia), al posicionar al sujeto masculino, como un enemigo a destruir en esa lucha, y llevándose entre sus arengas las diferencias biológicas, la ética de género y hasta la gramática castellana. El Metoo vino años después y si bien obtuvo grandes victorias (caso Epstein v.gr.), amplificó eso hasta el histerismo (caso OIJ y Douglas Sánchez, entre otros).

Y, finalmente, tratar de convertir en literatura, en arte, en algo sublime, toda aquella mierda que se me vino encima por la ambición idiota de mis enemigos y de las sectas que se unieron para que les dejara libre el espacio que por tantos años ocupé en todo lo que fue la comunicación de la UCR (periódico, revistas, radios, cátedras, escuela y programas en televisión). 

Este objetivo era, para mí, el más relevante, pues pretendía, por medio de la ficción, trascender lo actual y construir un producto que embelleciera e innovara, en forma y fondo.

La novela narra muchos pasajes de la vida en un campus universitario privado (UPA), donde todo es transmitido en directo por grandes pantallas, e incluso la misma narración está compuesta en esas pantallas digitalizadas; es decir, el discurso es al mismo tiempo el medio y el mensaje, de allí que cada capítulo arranque con un cursor, una flecha típica del programa de escritura Word de computadora.

El título lo aporta una apreciación medio científica sobre la forma como se enfrascan, en una guerra mortal, las especies de abejas y avispas que habitan el amplio territorio académico de la UPA, con tal de capturar los mejores sitios arborísticos y es, por supuesto, una metáfora de la guerra de los sexos y las luchas torpes entre los diferentes grupos feministas, que el libro denomina feminazis.

Esos grupos sectarios son los que, en la anécdota realista, atacan al Renco Bolaños, administrador de un newsletter en línea (www.totolate.com) que incomoda a ellas y a las autoridades de la UPA, las cuales terminarán apaleándolo y expulsándolo bajo el falso cargo de acoso sexual a “la Güirra”, una chica libertina que se presta para el complot que después se puso tan de moda.

El texto está lleno de humor crítico, ironías, burlas, sarcasmos y alusiones directas a personas reales que se disimulan con apodos, por lo cual fue muy atacado, y naturalmente convertido en bestseller, hasta ganar de ñapa, el Premio Nacional de Literatura.

Que hoy, 20 años después, se le recuerde en un programa de televisión, es un gran honor para mí, y una muestra de que los objetivos fueron cumplidos.

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Carlos Morales